Bookcrossing: «compartir es vivir»

Siempre me ha gustado la iniciativa de compartir libros con gente desconocida, practicar el bookcrossing. Porque aunque no sepas quién cogerá ese libro, que has decidido dejar por X o por B para que lo tenga otro, tenéis un denominador común: el interés por los libros.

Así que como tengo muchos libros y me gusta imaginar que tienen una segunda vida, me he apuntado a ayudar a @libresalmetro con su brillante iniciativa. Consiste en dejar libros en el metro de Barcelona para que otros los encuentren. (Si queréis saber más podéis seguirla en su cuenta de Instagram, @llibresalmetro, y en Facebook).

Algún famoso como Emma Watson, también lo ha hecho. Es un acto rebelde, divertido, diferente y un regalo cultural que tiene como recompensa saber que alguien más leerá ese libro y podrá opinar sobre él de forma gratuita.

De momento no he encontrado ninguno, no he coincidido con las horas y las estaciones en las que se han dejado, pero seguro que algún día encuentro alguno.

En NY encontré unos cuantos abandonados y cogí uno de ellos, The hours.

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En cuanto me lo lea lo dejaré en el metro, pero de momento me estrenaré en esta aventura de bookcrossing con La chica del tren. Un libro que me gustó porque me resultó entretenida y una novela negra bien construída, aunque me esperaba mucho más por toda la expectativa creada por la publicidad y la gente que daba su opinión por redes sociales.

¿Quién lo encontrará? Espero que quién lo haga lo disfrute y le dé una tercera vida y que viaje a otros países. Si los libros de segunda mano pudieran hablar nos contarían auténticas historias de amor, de odio, de cambios de casa, de bibliotecas cerradas…

Así que ya sabéis, si a partir de ahora veis algún libro en el metro de Barcelona, quién sabe, quizá lo he dejado yo…

¡Felices lecturas, boligrafer@s!